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Vinos & Sabores Revista


Goles son sabores
El mundial y sus horarios son ideales para picadas inteligentes y desayunos atractivos: todo para disfrutar del mundial con opciones gourmet y los sabores del mundo.


Carnevali, Ayala, Babington, Balbuena, Bargas, Brindisi, Heredia, Kempes, Perfumo, Sa, Wolff. Apellidos, todos, qué duda cabe, ligados a la historia del fútbol argentino. Pero ese 15 de junio de hace 32 años, en Alemania, eran el presente. Faltaba mucho para Internet, para las transferencias, para Ronaldinho (es más, faltaba bastante todavía para Maradona), para los “25 millones de argentinos”, la “reorganización del fútbol”, el Nacional B y la concentración en el monasterio español. Tampoco eran los tiempos del narigón Bilardo ni mucho menos de la “estate italiana,” Bielsa no había dicho aún que “no salir campeones sería un fracaso”. No se hablaba de cotización de jugadores: un técnico de apellido Ignomiriello, unos meses antes, en las eliminatorias, dirigió casi una entidad fantasma, una de cuento de Fontanarrosa, la “selección fantasma”. No había habido aún, el escándalo del Calcio, y Paolo Rossi ni siquiera jugaba a la pelota. Éramos, por tanto los mejores del mundo. No había discusión posible. Ese día de junio empezaba para Argentina el mundial y correspondía una expectativa acorde: la discusión era, a lo sumo, filosófica: no bastaba, se decía, con ser “campeones morales”: había que ser campeones reales.
La política de esos años correspondía a tal aseveración: la moral, en fin, era casi un inconveniente. Pero nosotros, esto es lo importante, íbamos a ser campeones. Quien esto escribe, tenía por entonces nueve años: un detalle irrelevante para el lector, pero que ayudará a comprender el espíritu de lo que se escribió apenas unas líneas más arriba. No tenía la obligación de conocer a esos polacos que, por entonces, eran comunistas y seguramente por ello, incapaces de vencer a los profesionales argentinos.
Digámoslo con sinceridad: Polonia no existía.
Tanto es así que mi padre arregló con un amigo para ver el triunfo de Argentina. Bueno, para ver el partido en el que Argentina iba a ganarle a Polonia. Recuerdo sí, la calle vacía antes de llegar a su casa. Recuerdo el whisky (¿qué marca sería? Argentina, 1974; lástima que la memoria no sea tan precisa) y la picada –aun no sabía que tiempo más tarde me dedicaría a estas cosas-. Estaba la picada, en la mesa ratona, bien dispuesta: eso sí lo recuerdo: el aroma a cereal del whisky, picante, el de los cigarillos negros, el del queso y el fiambre. Detrás, estaba la tele: en blanco y negro. El partido que iba a ganar Argentina, una tarde, bien temprano, allá lejos en Hamburgo.
Pero el mundial tenía su ceremonia: el partido empezó y el silencio, ya por entonces, era intensísimo en la calle. Ya casi nadie recuerda probablemente a Grzegorz Lato (que fuera pichichi del mundial de Alemania), ni mucho menos a Andrzej Szarmach. Pero lo cierto es que a los diez minutos, con la picada sin probar y el whisky sin beber por mi padre y su amigo, Argentina perdía 2-0.
Mi padre y su amigo se miraron.
A los diez minutos del primer partido del mundial, mi padre y yo nos volvimos a casa. No vimos fútbol. Pero la picada debía estar buenísima, pensé.

Fútbol y gastronomía
No sólo hay que ir a la tradición del asadito del viernes, inventada por el célebre Pato Pastoriza (jugadores, dirigentes, cuerpo técnico). Ni mucho menos a la concentración argentina, que se llevó su propio cocinero. Ni vamos a discutir aquí dónde se hace el mejor choripán del fútbol vernáculo: prestigio que le cabe a la ciudad de Avellaneda, seguramente. El mundial es el fútbol de todos y, para colmo de males o de bienes, sucede mientras todos estamos en horario de trabajo, en estas regiones del globo. Por tanto, es más el tiempo de las picadas y los desayunos, que el de lo restaurantes.
Lo cual no implica que no sea el momento y el lugar para novedades que bien merecen los festejos de un gol, entre otras cosas.
Y dado que durante esos días, la única concentración factible es la que ocurre en ciudades de nombre complejo, por qué no aprovechar la oportunidad y hacerse un viajecito a un lugar donde un sandwich de fiambre vale menos que 20 euros, como sucede en las inmediaciones del estadio.
Con la ventaja de que, además, los partidos de Argentina (si avanza), van a ser casi todos cerca del fin de semana. Así, a partir del 9 de junio y hasta la finalización de la Copa del Mundo el 9 de julio, el Sheraton Hotel de Pilar ((02322) 47-4411 ventas@pilar.sheraton.com.ar) ofrece a grupos de empresas un paquete especial para poder disfrutar los partidos. La propuesta incluye alojamiento, desayuno o merienda buffet según el horario del partido, salón privado, pantalla gigante y cotillón, y está dirigida a grupos con un mínimo de 30 personas.
También se ofrecen tarifas especiales para almuerzo o cena después del partido.
Una idea para estar cerca de lo que sucede, pero también a tiro de las responsabilidades que todos tenemos.
En la misma línea, siguiendo la idea de que es un hotel pensado para un público joven (y quizás mayoritariamente brasileño), el Madero by Sofitel del Puerto Madero, tiene una propuesta especial durante el período que ya vivimos. Hotel Madero by Sofitel ha asignado el salón de eventos L’Atelier, exclusivamente para la transmisión de todos los partidos de fútbol del Mundial Alemania 2006. Del día 9 de junio al 9 de julio, el salón estará ambientado y acondicionado para crear un Lounge, una sala con plasmas donde se transmitirán todos los partidos del mundial 2006 en vivo y directo. Según la hora, se pueden tomar los maravillosos tragos de su barra; o probar algunas de las exquisiteses de Oliver Falchi –que está ideando menúes temáticos, de acuerdo a los adversarios argentinos de cada caso-, junto a una de las mejores cavas de vinos argentinos de la ciudad. El salón posee una capacidad de hasta 35 personas sentadas y estará equipado con 3 plasmas y sonido surround. Se ofrecerá servicio gastronómico con una propuesta que incluirá distintos snacks especialmente pensados para la ocasión.
Para los partidos con mayor convocatoria - Argentina, Semifinales y Final - la transmisión se realizará en el salón Surrealiste, que cuenta con una capacidad mayor.
El Plaza Hotel (4318-3031 o vivielmun-dial@marriott.com.ar) va por el mismo camino: propone vivir la emoción de los partidos de la Selección Nacional en el Campeonato Mundial de Futbol 2006. Se transmitirán los partidos en un salón con un armado especial y pantalla gigante el viernes 16 de junio a las 10 y el miércoles 21 de junio a las 16 horas. A la mañana se ofrecerá un desayuno que incluye medialunas de jamón y queso, variedad de masitas secas, tostadas y bebidas. En cambio, por la tarde se servirán papas chips, palitos salados, maní, pochoclo, sandwiches de jamón y queso, de lomito ahumado, tomate y lechuga. Acompañado de bebidas.

Sin salir de la oficina
Una opción posible puede asemejarse a la situación de sus hijos, que podrán ver el partido (siempre y cuando sea de Argentina) sin salir del lugar donde se realizan las obligaciones cotidianas. Si es así, otro de los espacios gastronómicos interesantes de la ciudad, aquel que tiene que ver con el Hilton (El Faro, El Panadero -4891-0091 o www.elfarorestaurant.com.ar) ideó una idea que, además de gourmet, es muy original: en la línea de la picadita que contábamos al principio, pero en plan de entendidos, entendidos que, por otra parte, saben que la mayoría de las cuestiones mundialistas suceden de mañana. Se trata del Panadero Take Away, especialmente ideado para fanáticos futboleros. De esta manera y por primera vez, Panadero Take Away tendrá un delivery para que todos los aquellos que estén trabajando puedan ver los partidos acompañados de los productos que habitualmente se pueden degustar en los diferentes espacios gastronómicos del hotel. Por su parte, aquellos que visiten el hotel tendrán la posibilidad de personalizar y armar sus cajas del Mundial de acuerdo a sus gustos y preferencias y a los horarios en los cuales se disputen los encuentros del evento deportivo más esperado del año.
Entre los productos que se podrán elegir para armar la caja del Mundial se encuentran: variedad de sándwiches, fingers, medialunas, patisserie, petit gateaux, variedad de alfajores, tarteles y la más amplia selección de nuevas tortas, recién incorporadas a la fina y destacada oferta que presenta el hotel. Las mismas sobresalen por la combinación de sabores y distintas variedades de chocolate. Damos fe que realmente valen la pena.
Pero realmente, el lugar para disfrutar del mundial son los bares: hay más de 4000 propuestas para comenzar el día de los partidos disfrutando de partidas dobles de cafés, conexiones interesantes a Internet, desayunos mundialistas: lo interesante es que ya hay en los principales bares, pubs y restaurantes de la ciudad, donde se colocaron o ya había televisores y pantallas gigantes, hay cerca de 80 por ciento de reservas de mesas para cuando juegue el conjunto argentino.
Locos por el Fútbol, el bar temático futbolero, ofrece distintas opciones, a costos que oscilan entre 50 pesos y 200 pesos, según el menú y la ubicación respecto de la pantalla gigante.
“Tenemos reservas de alrededor de un 80 por ciento para los tres primeros partidos que juegue la Argentina, pero también hay mucha demanda para los cotejos de Brasil [70%], Ecuador [70%] e Inglaterra [60%]. En nuestros locales se puede disfrutar de pantallas gigantes, además de un sector vip”, contó Leandro Rincón, gerente de marketing de la firma. Hay desayunos mundialistas, picadas (seguramente mucho mejores que las de año 74): veamos algunos ejemplos, tomados de una zona que habitualmente es menos recorrida, veamos el barrio de Almagro: allí funciona De Peras y Olmos, un bar que si estuviera en Palermo no desentonaría: tienen sus propias promociones mundialistas y algunas de ellas son muy atractivas. También En el restaurante Damblée, en Rivadavia al 3400, ofrecen desayunos completos, con dos vueltas de café. En Caballito, el pub Magno, en José María Moreno al 500, también apuesta a los combos mundiales y a una pantalla gigante, mientras que el bar temático El Ciclón, en avenida La Plata al 300, tiene menús especiales desde 15 pesos. No lejos de ahí está El banderín, en donde también se reúnen los futboleros.
En la misma línea, Un ´ Altra Volta (0810-88-86582) da la opción, los días que juega la Selección Argentina el pedido de Delivery se duplica.
Desde la pojarrica serbiamontenegrina, hasta la salsa africana periperi, pasando por las mesas de arroz holandesas y sus increíbles quesos, el mundial también nos puede abrir hacia alternativas que pueden resultar jugosas. Esperemos que los jugadores no nos hagan levantar a los diez minutos, salvo para saltar, que el que no salta...


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