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Vinos & Sabores Revista


La cepa insignia de la Argentina es el Malbec. Originaria de Bordeaux, donde se usaba para realzar el color y la textura en los tintos, en Mendoza y, especialmente, en Luján de Cuyo, parece haber encontrado su terruño ideal, sin dejar de mencionar los caldos salteños o patagónicos, claro

por Silvina Beccar Varela

La vista se regodea con los colores del jugoso y frutal Malbec, intenso con tintes violáceos; la boca se extasía con su fruta madura y, también, con lo que para nosotros son taninos suaves aún en sus primeros años – aunque para los europeos, según el enólogo Luis Fontana, de la Escuela Argentina de Vinos, son un cross a la mandíbula-. La nariz de frutas rojas, se complementa con sus taninos redondeados.
De joven es todo color y sabor, huele a violetas y algo de menta; cuando evoluciona el bouquet se torna más complejo.
Al decir de Ricardo Santos, cuyo emprendimiento a partir de esta uva acaba de cumplir diez años: “los aromas frutales del Malbec, que harían esperar un paladar sencillo, se reciben en boca con una complejidad estructural que le permite permanecer en ella creando una sensación muy agradable. El apoyo del alcohol refuerza esa percepción “dulce” sin tener azúcar residual. Además, esta cepa puede dar vinos de guarda que envejecen bien y por mucho tiempo: hoy encontramos algunos excelentes con más de 30 años”.

Un poco de historia
También conocido como “Côt” (Côte) en Turena, “Auxerrois” en Cahors y como “la Francesa” en Argentina, se utilizaba un toque de Malbec para enfatizar el protagonismo del Cabernet Sauvignon, dulcificado por el Merlot y algo por el Verdot -ésta era la fórmula de los grandes vinos de Bordeaux.
La Argentina es Malbec; expertos nacionales e internacionales lo consideran un cepaje fundamental de nuestro suelo. Al respecto, el prestigioso columnista Robert Parker señaló a nuestro país como “el lugar donde se dan los Malbec más refinados del mundo”, puntuando al Val de Flores 2002, producido por Michel Rolland en Mendoza, con 95 puntos.
Michel Aime Pouget, técnico contratado por el Gobierno de Mendoza bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, trajo las primeras uvas en 1853, antes de la gran ola inmigratoria. Se hizo mandar estacas de bayas europeas al puerto de Valparaíso para cruzarlas a Mendoza. Allí produjo el primer vino elaborado con Malbec recibiendo, en ese entonces... ¡Un premio en Bordeaux!
Hasta hace poco tiempo, en la Argentina también se utilizaba para otorgar color y enjundia a los vinos comunes de barril y damajuana (de allí viene el nombre "la francesa" o uva de corte). Llegó a haber 50 mil hectáreas que luego se desmantelaron hasta alcanzar las 10 mil, aunque actualmente ya ascienden a más de 15 mil.
Esta cepa encontró su hábitat en Mendoza, donde es la variedad fina con más extensión de cultivo. Aunque su terroir predilecto es Luján de Cuyo, que cuenta con Denominación de Origen Controlada, crece muy bien en los distritos de Maipú y en otras provincias vinícolas, como por ejemplo, Cafayate, en los salteños valles Calchaquíes. En definitiva, hoy todas las regiones vitícolas del país cuentan con su Malbec.

Testimonios con tintes violáceos
“El Malbec, informó Roberto de la Mota, director de Enología de la bodega Terrazas de los Andes (Grupo Chandon), fue la variedad que más se extendió, llegando a los años 70 con casi 50 mil hectáreas. No se sabe exactamente por qué se adaptó tan bien a nuestra tierra, especialmente a Luján. Ciertamente una de las ventajas más importantes con las que contamos es que esta uva llegó antes de la crisis filoxérica en Francia. Sabido es que esta enfermedad diezmó los viñedos europeos hacia 1872, razón por la cual en la Argentina, y, especialmente, en Mendoza, existe una población de esta cepa de una riqueza genética que no existe en ninguna parte del mundo, ni siquiera en su país de origen”.
En este sentido, Hervé Joyaux Fabre, de las bodega Fabre Montmayou (Mendoza) e Infinitus de la Patagonia, destacó los cambios de los últimos años: “ lo primero fue la toma de conciencia de que no eran la Cabernet Sauvignon y la Chardonnay las mejores uvas del país, sino la Malbec, que ha merecido un justo reconocimiento por sus cualidades excepcionales en los certámenes internacionales”.
En la misma línea, Valentín Bianchi, presidente y winemaker de Bodegas Bianchi (situada en San Rafael, Mendoza, una de las más antiguas), reafirmó: “hoy el consumidor busca caldos jóvenes, de color intenso y mucha fruta como el Malbec, que se ha impuesto en el país. Muchos extranjeros llegan para degustarlo porque no se da en otros lugares de la misma forma”.
Para Federico Benegas Lynch, “se trata de la cepa que nos identifica como marca país. Esto no es algo que se logre de un día para el otro y todavía nos queda un largo camino por recorrer”. El director de Bodegas Benegas lanzó dos Malbec excepcionales en su relación precio-calidad con las marcas Benegas y Estirpe Benegas, 2002. Su bisabuelo, don Tiburcio Benegas, fundó El Trapiche en 1883, constituyéndose en el pionero de la viticultura argentina.

 

 

 



 

Etiquetas del Malbec
Toda enumeración será arbitraria. En cambio intentaremos no defraudar al lector: las alternativas obtenidas entre las cientos de bodegas del país fueron en algunos casos probadas y en otros sugeridas por expertos.
Para iniciarse en el rito del santo bebedor de esta variedad, el ex titular de bodegas Norton, Ricardo Santos, sorprende con el Malbec que lleva su nombre, cosecha 2002, Finca La Madras, Maipú, Mendoza, merecedor de 87 puntos en la prestigiosa Wine Spectator y 90 en Wine Enthusiast-Editor’s Choice durante 2004. De hecho, cuando aún pertenecía a la histórica bodega, fue el primero en exportar el varietal de la mencionada viña mendocina a los Estados Unidos... ¡en 1972!
Etiquetas del Malbec mendocino: Achá-val-Ferrer, Finca Altamira 2000; Catena Alta cosecha 1997 o 2000, enólogo José Galante; J. & F. Lurton, Piedra Negra 2000; Fabre Montmayou Malbec 1997; Alta Vista Malbec Reserva 1999 o el Premium 2000; Weinert Malbec 1996; Altos Las Hormigas Reserva Viña Hormigas 2001; Séptima 2001 (bodega Séptima/Codorníu); Atilio Avena 1999; Alfredo Roca Malbec 2001; Cristóbal 1492, añada 2002; Obra Prima 2000 (Familia Cassone); Lagarde DOC 2000 y 2002; la cosecha 1999 de Finca Los Álamos (Bodegas Catena Zapata); Altosur Malbec 2002 o el Finca Sophenia Malbec 2002 (enólogo Matías Michelini, consultoría de Michel Rolland); Casona López Malbec 1999 de la tradicional Bodega López; Luigi Bosca Malbec DOC 2000, de Leoncio Arizu y el Luigi Bosca Malbec Réserve 1999; Norton Malbec DOC 2000, línea Barrel Select; Los Cardos Malbec 2002 (Viña Doña Paula); Ruca Malén 1999 (Bacchus); Dolium Malbec 2002, de la primera bodega subterránea del país; San Felipe Roble Malbec 2002 y Trumpeter Malbec 2001 (La Rural); Perdriel Colección 2000; Finca El Portillo 2002 (Bodega Salentein)

De la provincia de San Juan viene el Finca Las Moras Malbec 2000 de bodegas Trapiche, que hace dos años cumplió 120 años con sus vinos clásicos de Mendoza como el Trapiche Fond de Cave Malbec 2002; también el Graffigna Centenario o los de la bodega de Augusto Pulenta, entre otros.
De la provincia de Salta, el Palo Domingo 2000 y el Malbec Finca de Domingo 1999 o los renombrados San Pedro de Yacochuya y Yacochuya 2000; Etchart Cafayate Internacional Malbec 2000; de La Rioja el Santa Florentina Malbec 2002, con elegantes dejos florales.
El sur del país de la mano de la pionera familia Barzi Canale (bodegas Humberto Canale) destaca con sus apreciables Marcus Gran Reserva Malbec 2001 y Humberto Canale 2000, para aquellos que quieran deleitarse con las tipicidades del terruño patagónico... Bodegas del Fin del Mundo aporta también sus premiados Malbec.
Otras novedades que se presentaron durante 2004 son los Malbecs Premium de Enrique Foster, quien compró un antiguo viñedo de 1919 de Luján de Cuyo decidido a hacer “el mejor Malbec del Mundo”: allí construyó la primera bodega dedicada exclusivamente a la elaboración de esta cepa por el sistema de gravedad: pruebe el Ique Malbec 2003, Enrique Foster “Reserva”Malbec 2002 o Edición Limitada, misma añada.
Ricardo Reina Rutini se lanzó también con su bodega propia y su varietal Familia Reina 2003, y Juan Bertona diseñó un vino de autor de Agrelo, Mendoza, enólogo Jorge Rodríguez: Ruta 15, km.29 Malbec 2001.
El arco de precios va desde los 10 pesos hasta los 100 aproximadamente. Es muy difícil hablar de valores porque, según el lugar elegido, pueden variar notablemente. Lo mejor es comprar en vinotecas, donde se encuentra mayor variedad, pero hay algunos supermercados -como Jumbo- que también poseen una oferta considerable y buenas ofertas.
Otras joyas, sólo en las tiendas especializadas: Weinert Estrella 1977 del reconocido enólogo Raúl de la Mota; el Cadus Malbec 2000 de Nieto Senetiner - y el 2002, premiado con el máximo galardón del Citadelles du Vins 2004-; Enzo Bianchi Gran Cru 94, 96, 973 y 99 o el Famiglia Bianchi Malbec 2002; el espléndido Terrazas Gran Malbec 1999, Terrazas Reserva Malbec de 2000 y 2002 y Afincado Malbec 2001, del enólogo Roberto de la Mota; toda la línea del afamado Rutini de Bodega La Rural, con el Malbec 2001 para el altar (enólogo Mariano Di Paola); Doña Paula Selección de Bodega Malbec 1999; Cavas de Santos 2001; Finca Flichman Dedicado 1997 Malbec; Finca Flichman 2001 y Finca Flichman-Caballero de la Cepa ; el Navarro Correas 2001 Malbec del ingeniero Gustavo Despous o el Malbec Gran Reserva del año 2000, de la región Alta del Río Mendoza-; y el Viña Alicia 2001, entre otros.
En síntesis, aunque las distintas zonas marcan sus diferencias, podemos decir que todos los Malbecs responden a ciertas características que les dan tipicidad: los expertos recomiendan servirlo a 16º/18º para apreciar su cálida carnosidad y sabrosura en boca y sus taninos bien presentes pero maduros y dulces.


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